lunes, 2 de mayo de 2011

Sintiéndolo mucho...

Aquella tarde de rutina trabajando, iba a ser una tarde como otra cualquiera, aburrida, tenue y sin esperanzas. La vida en los pueblos es monótona y aburrida si no hay un pequeño aliciente que la sostenga. Me hallaba yo acabando de limpiar la panadería, con la puerta abierta, aunque la panadería estaba cerrada, la tarde era calurosa para el mes en el que estábamos, abril, y, en el norte de la península por lo regular hace frío, o, menos calor que en el sur, sobre todo si sopla ese viento frío que proviene del norte. Cuando de repente, zas, apareció, mi sueño más caliente, mi musa de esas largas noches de soledad y luna, lo que a la mayoría de la gente le devuelve las ganas de vivir, o todo lo contrario, de morir en sus brazos, la esfinge perfecta sobre el desierto, dando un poco de luz, a tanta oscuridad, como puede haber en la soledad de un hombre. En un momento así la vida parece tener otro aspecto, y si no es por esos momentos, la vida poco vale. No se si por suerte del azar, casualidad, o burla del destino, pero esa tarde, esa imagen cambió mi vida por completo. Envuelta en un vestido que se transparentaba a la luz que entraba por la puerta,y, sin nada debajo, sólamente su piel, se desdibujaba una silueta perfecta, de torso y curvas que podría enamorar al más pintado de los humanos sobre la faz de la tierra, y encender sus deseos más ocultos, y, que a algunos le afloran con demasiada asiduidad. La perfección es imposible, pero ante tal figura..., si de verdad la suerte existe, yo no la he tenido nunca, pero esa tarde..., creo que el cuenta gotas de mi destino que es el encargado de producir este tipo de situaciones, soltó una gota de más. Me acuerdo que la última vez que me ocurrió esto, al cabo de media hora me atropelló un camión, esta vez se me cayó encima el techo de la panadería, y acabé en el hospital con contusiones, y traumatismos varios. Si, mis fieles seguidores de culebrones chusqueros, nunca he tenido suerte en esta vida, y en la otra creo que tampoco.