viernes, 4 de noviembre de 2011

Pobres Mortales

Oh, pobres mortales, sin lugar a dudas, después de mucho cavilar, ya he llegado a la conclusión de porqué sobre la extinción del muflón en el norte peninsular, como bien está plasmado en las pinturas de las cuevas rupestres. ¡El frío!, si pobres mortales, el frío hizo mella en el norte de la península, y la piel del muflón era de gran abrigo para esos menesteres. Mientras tanto en el sur, un trueno caía cerca de una cueva, en la que habitaba el humanoide andaluz, la chispa que ocasiona el contacto del trueno con un árbol, provoca un incendio enfrente de la misma cueva, donde habitaban los susodichos, la curiosidad del humanoide andaluz, que llega hasta nuestros días…, provoca que uno de los de la familia de humanoides, salga a presenciar el espectáculo ocasionado por la luz del fuego. La curiosidad como buen andaluz, le lleva a acercarse al fuego, y rápidamente se da de cuenta que el fuego da caló’. El humanoide andaluz entusiasmado por el descubrimiento, da la voz de alarma a todas y todos los demás  congéneres de la cueva, y, como si faltara oxígeno en la cueva salieron todos con las sillas, las mesas, la tortilla, el gazpacho, incluso los niños de la cueva de al lado, se percatan emotivamente, uno de ellos saca incluso una guitarra, que ya por aquellos tiempos existía la guitarra flamenca, por mucho que cuenten los libros de historia, y se monta la marimorena, como siempre la voz del poeta con su guitarra, es el que le da nombre a aquella luz que da caló’, ¡¡fuego!!, ¡¡fuego!!, ay, ay ayyYyYy. El humanoide listo como un lince, mira al cielo y ya sabe de antemano, que después del trueno viene la lluvia, al cabo de cinco minutos de canción, y bailes ajetreados, la lluvia hace su aparición, recogen todo, las sillas, las mesas, lo que quedó de tortilla, de gazpacho no quedó nada, los niños de la cueva de al lado, y sobre todo…, un tizón, un tizón ardiendo que meten en la cueva, porque si queridos mortales, el humanoide andaluz es el homo sapiens de aquel entonces, y así de esa manera aparece el fuego por primera vez en una cueva prehistórica, lo que no apareció, fue uno de los niños de la cueva de al lado que lo estuvieron buscando durante dos meses, y es el día de hoy en el que lo siguen buscando, llevaba una manzana en la boca, y no llevaba dinero.

Continuará…..